Los números de 2014

30 Dic

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 3.400 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 57 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Nuestra zona ciega

19 Nov

Desde hace bastante tiempo trabajo en formación y en coaching la conocida ventana de Johari y me parece una herramienta muy útil para entrenar ese area de mejora que tenemos la mayor parte de nosotros como es la consciencia, el autoconocimiento.

Dentro de las cuatro areas (o cuadrantes) que aparecen en Johari confieso que me apasiona la zona ciega. Los autores (J. Luft y H. Ingham) la definen como esa zona de nuestro comportamiento que los demás ven,perciben y de la que nosotros no somos conscientes, no vemos.

Seguro que en muchas ocasiones para referirnos a un amigo, conocido o familiar al que creemos errado usamos la expresión “¡es que no lo ve!”.

En pocas ocasiones es más preciso un término.

Me sorprendo, ya en casi todos los cursos que imparto, diciéndoles a las personas que asisten que ellos/ellas no son la imagen de si mismos que tienen en sus cabezas, que son lo que hacen y lo que dicen, lo que perciben los demás. Y aunque, del primer impacto, muchas personas ponen cara de “qué me estás contando”, en cuanto jugamos con la ventana se dan cuenta del realismo de la frase.

Tener el atrevimiento a ponerse delante de la visión que los demás tienen de tu comportamiento es un sanísimo ejercicio que toda persona que quiera abandonar su zona de confort debería practicar con cierta frecuencia.

Sé que habitualmente no lo hacemos por el temor a nuestra “vieja amiga” la “critica constructiva” pero, asumiendo ese riesgo, nuestra consciencia recibirá un regalo inmenso que nos proporcionará una oportunidad importante de crecer personal o profesionalmente.

He tenido la inmensa fortuna a lo largo de estos años de tener a mi alrededor personas, que cual lazarillos, me han ayudado a darme cuenta de muchos aspectos de mi “zona ciega” y eso me ha permitido trabajarlos.

En este camino de aprendizaje continuo que es la vida y en el cambiante mundo que nos ha tocado vivir deberíamos, en mi humilde opinión, aprovechar cada pequeña ocasión para conocernos mejor.

Estas reflexiones siempre me llevan al maestro Sócrates con su brillante “Solo sé que no sé nada”.

¿Haría referencia a su “zona ciega”?…

Mientras tanto os dejo un pedazo de canción del gran David Coverdale (líder de Whitesnake) que encaja con el tema de hoy: “Blindman”

Pequeño homenaje a las inspiradoras de mis valores

22 Oct

A veces es necesario un pequeño empujón para salir de la “zona de confort” y a mi me lo dio la semana pasada mi querido amigo Kike Rogado y por eso he retomado el blog y dentro de muy poco podreis leerme en el nuevo dominio y en la nueva dirección http://www.chemacoach.com

Allí os espero de ahora en adelante. Pero necesito despedirme de esta dirección con un post que sale desde el corazón.

Me iba poniendo excusas que ni yo mismo me creía para dejar para “más adelante” (una vez más la indefinición de objetivos) esta entrada que voy a escribir con todo el cariño que las destinatarias se merecen.

Aunque en el pasado les dediqué unas líneas a alguna de ellas (las abuelas), me seguía sintiendo en deuda (y este pequeño artículo tampoco la va a saldar) con los pilares que me han inspirado de forma decisiva: las mujeres de mi vida.

Cuando echo la vista atrás y analizo la persona en la que me voy convirtiendo cada día no puedo por menos que agradecer que la mejor parte de mí se la debo a ellas.

Comienzo por mi abuela, Iluminada, que me enseñó en que consiste el amor desinteresado, la entrega a los demás sin pedir nada a cambio. Su azarosa vida, como la de tantas de su generación, arrancó con la pérdida de sus padres siendo muy pequeña y siguió con su viudedad a los 26 años lo que le hizo ponerse la vida por montera y empezar a trabajar en los duros años 50 para sacar a sus dos hijas adelante. No existía la palabra conciliación en aquel momento y tuvo que duplicar esfuerzos para ser referente económico y emocional de su familia.

Cuando vienen a mi mente valores que hoy consideramos clave en el mundo empresarial como resiliencia, compromiso  y cultura de esfuerzo, nadie me los refleja mejor que ella. Desgraciadamente hace casi cinco años que no puedo decirle lo mucho que la admiro.

Sigo por mi madre, Margarita, de la que aprendí la importancia de pelear hasta la última consecuencia por aquello que se quiere y que es importante para ti, la capacidad para reinventarse y salir adelante, los arrestos y la valentía para superar situaciones complicadas con dignidad.

Va a hacer seis años que se marchó antes de lo debido y, sobre todo, antes de poder transmitirle todas esas cosas ella misma a mi hijo. Cuando pienso en ella las palabras valor, determinación y creatividad cobran sentido. Me parece que no fui capaz de expresarle suficientemente lo mucho que me dio.

Y termino con mi compañera, Carmen, a quien tengo la suerte de disfrutar cada día y que ejemplifica la honestidad, la generosidad suprema, el amor incondicional, la armonía, en definitiva el corazón más limpio que conozco.

Aunque algunas veces se lo digo, nunca será suficiente. Hay personas que consiguen sin ruido, sin estridencias, con su ejemplo y su valor hacer mejores a los que las rodean.

Irradian energía contagiosa, generan entornos donde queremos estar, donde el sueño de ser feliz se convierte en realidad. Hay pilares sólidos y profundos sobre los que asentar la vida y yo he encontrado, con ella, el mío.

No se si aparecen en los manuales de competencias profesionales pero la dulzura, la preocupación sincera por los demás y la bondad de corazón permiten construir las cosas que importan de verdad.

¿Que han hecho ellas para influirme así? Muy sencillo…

Han sido ejemplos andantes de esos valores, me han mostrado como hacerlo con sus acciones, con sus palabras. Sin alardes, sin fuegos de artificio, desde la sencillez, la cercanía y la humildad.

Si alguna vez alguien considera que algo de lo que hago o digo es útil o tiene valor, todo el crédito es de ellas.

De mis sombras, de mis errores y de mis fracasos soy el único responsable.

Para finalizar me gustaría recordar que este viaje de la vida es muy corto (“vértigo que el mundo pare…” como dice Ismael Serrano…) y comparto estas reflexiones para que aprovechéis “el aquí y ahora” para agradecer a las personas importantes de vuestra vida lo que os aportan.

Esperar trae consigo, a veces, que perdemos desgraciadamente la oportunidad de hacerlo.

Hace poco hubiese cumplido años mi idolatrado John Lennon. Su “Woman” describe a la perfección muchos de los sentimientos que, torpemente, he querido reflejar aquí.

¿Por qué nos da miedo preguntar POR QUÉ?

5 Ago

¿Es época cambio o cambio de época? En el blog habrá un cambio en breve pero ya lo contaremos…

El motivo de acercarme hoy hasta aquí es el miedo.

No un miedo genérico sino uno muy específico, el miedo a conocer las razones, los motivos, los impulsos que nos llevan a actuar a nosotros y los demás.

Hace ya unos años que en las sesiones de formación animo a las personas a preguntarse y preguntar a otros el porqué de las cosas y sigo viendo desánimo y temor en la mayoría de las caras cuando reciben esa invitación.

Y ayer, compartiendo un interesantísimo curso de liderazgo en EVADES con mi amigo Yayo Arias, él volvió a recordarnos que mas allá del QUÉ, es importante cuestionar el POR QUÉ

POR QUÉ es lo que llamamos, a veces pretenciosamente, una pregunta poderosa. Y lo es.

Los niños, tan sabios ellos, la hacen constantemente. Cuestionan casi todo lo que pasa a su alrededor para conocer, para aprender…

Entiendo que lanzar esa simple interrogante nos saca de nuestra amada “zona de confort” y por ello las excusas que nos damos para no hacerla son múltiples:

“Es muy ofensiva”

“Te responderán que a ti no te importa”

Los mecanismos de defensa para no saber las razones, las causas son variados y están listos cual resortes para salir.

Abandonar la “zona de confort” y el “ya lo sé todo” para adentrarse en la zona de aprendizaje y conocimiento es duro, hace falta el atrevimiento y la inocencia de un niño.

Si, de verdad, deseas conocer la respuesta a…:

¿Por qué no me demuestra que me quiere?

¿Por qué no me dice nada?

¿Por qué no me compra?

¿Por qué no me entiende?

¿Por que no lo hice / dije?

Todo comienza por formular la sencilla, clara y amable pregunta…

Pero en caso de que quieras permanecer en la ignorancia (algunos dicen que es una bendición), hazme un favor y no lo hagas.

Aun así no dejes de escuchar la preciosa voz de Annie Lennox…

Las primeras gestoras de personas: las abuelas

16 Jul

El curso de Miniyo de la semana pasada me hizo rescatar este post en agradecimiento a mis abuelas.

Chema coach

Quiero aprovechar este rinconcito de la red para rendir sentido y sincero homenaje a personas que realmente se lo merecen.

Muchas veces fijamos nuestra vista en iconos lejanos que simbolizan el éxito o el poder en la vida y nos olvidamos que las verdaderas personas dignas de admiración las tenemos muy cerca y a veces las valoramos menos de lo que merecen.

Hoy toca rendirse a un colectivo especialmente querido por mi. Tal es así que en mis formaciones suelo denominarlas las “primeras gestoras de personas” o las “primeras empresarias”: las abuelas.

Nuestra cultura del éxito rápido y la juventud eterna está menospreciando a personas que tienen un valor añadido enorme y que otras culturas (las orientales, por ejemplo) veneran: los mayores.

En este sentido las abuelas han sido en la mayor parte de las familias ese “pegamento” necesario para mantener el núcleo unido y las más sabias a la…

Ver la entrada original 317 palabras más

El dificil reto de equilibrar a “miniyo”

25 Jun

Estamos de vuelta tras una pausa vital necesaria.

Y retomo uno de los temas que mas interés despertaron al inicio del blog allá por Octubre del año pasado: el “miniyo”

Lo presentamos en Conviviendo con “miniyo” y pese a ser conscientes de conocerlo sigue siendo un autentico quebradero de cabeza buscar el equilibrio del bichito en cuestión.

Como ya he comentado en mas de una ocasión no creo en las definiciones absolutas con las personas, en el “ser” sino que valoro los comportamientos del “aquí y ahora”, en este sentido sigo padeciendo cada cierto tiempo alguna de las consecuencias negativas del descontrol de mi “miniyo”. Estos descontroles podemos dividirlos en dos:

“Miniyo” exagerado: cuando vamos sobrados de autoestima, nos creemos en poder de la verdad absoluta y aprovechamos para hacérsela ver a los demás (pobres ciegos…). En estos casos nuestro “miniyo” nos precede cuando entramos en los sitios, si, ya sabéis hay personas cuyos egos entran en las salas antes que ellos, es en esas ocasiones donde piensas “mira aquí está el “miniyo” de fulanito, detrás viene él”.

Para mi desgracia peco, en más ocasiones de las que me gustaría reconocer, de esta soberbia, exagerando pequeños logros y dándome un autobombo innecesario que me hace perder el foco de las cosas verdaderamente importantes de la vida.

“Miniyo” insignificante: cuando todo se nos viene encima. Cuando la autoestima brilla por su ausencia, cuando nos queremos poco y mal. Aunque parezca lo contrario hay muchas personas en determinados momentos de su vida que no se quieren lo suficiente. En estos casos aparece lo que mi querida Belen Varela llama el “calimerismo”, nos convertimos en el famoso burrito Igor y todo lo vemos negro.

Es necesario salir lo antes posible de este descontrol que nos hace caer con frecuencia en uno de los demonios de nuestra era: la depresión.

Como siempre en estos casos hay que empezar por la consciencia, es importantísimo tener la lucidez suficiente para reconocer cuando acabamos de padecer alguno de los descontroles comentados.

Estoy convencido que en nuestro fuero interno lo sabemos en la mayoría de las ocasiones pero no basta con que se quede ahí.

Hay que sacarlo fuera, recordemos que somos lo que hacemos y lo que decimos (no la imagen que tenemos de nosotros en nuestras cabezas) y por ello es importante saber pedir perdón y avergonzarse de uno mismo cuando el exceso de “miniyo” nos ha llevado a herir a otros y también aprender a perdonarse y ponerse en valor con todas las cosas positivas que tenemos cuando el problema ha sido de baja autoestima.

Y tú…¿que haces para equilibrar tu “miniyo”?

Hagas lo que hagas, cambiar siempre es posible, no como dice James Arthur en esta preciosa canción.

 

 

¿Que es tener éxito?: Cosas o personas

7 Mar

Hace tiempo que me planteo esta cuestión que hoy da título al post…

¿Que es tener éxito? ¿Es tener cosas o es tener afectos (personas)?

La primera vez que esa pregunta me rondó la cabeza fue cuando vi completo el vídeo del profesor Randy Pausch de la Universidad Carnegie Mellon en el que comentaba que sus padres le enseñaron a diferenciar entre las personas y las cosas.

Estoy profundamente convencido que durante muchos años en nuestro modo de vida de estrés, de consecución rápida, de no esperar por nada ni por nadie, de quererlo todo y quererlo ya, el éxito ha consistido en tener cosas aun a costa de sacrificar afectos.

Las personas que han representado el éxito, que han sido iconos del mismo para los demás, se han jactado (a poder ser públicamente) de conseguir dinero, ascensos meteóricos en sus carreras y demás símbolos de poder cuanto más rápido mejor.

Si había que dejar a un lado familia, parejas (normalmente de usar y tirar…), amistades…no importaba con tal de conseguir el éxito.

Cuando miro alrededor y veo a personas que parece que lo han conseguido me vienen varios pensamientos a la mente.

El primero es aquel viejo y sabio dicho anglosajón de “easy come, easy go”. Es decir lo que consigues fácil y rápido se puede perder fácil y rápido y mi pregunta aquí es:

¿Cuanto valoramos las cosas que conseguimos fácilmente? ¿Cuanto valoramos aquello donde ha habido esfuerzo y tiempo invertido?

Otra idea que me viene a la cabeza es una estrofa de la letra de “Masters of war” del gran maestro Dylan que (en versión de otro genio, Eddie Vedder) ilustra estas letras. Permitidme reproducirla tal cual…

“…Let me ask you one question

Is your money that good

Will it buy you forgiveness

Do you think that it could

I think you will find

When your death takes its toll

All the money you made

Will never buy back your soul…”

Toda la compleja situación económica y social que hemos atravesado estos últimos años creo que puede ayudar a que nos planteemos el precio de esta visión del éxito.

Yo, después de darle muchas vueltas, cada día estoy más convencido que el verdadero éxito reside en acumular afectos, personas que merezcan la pena, personas capaces de sacrificar su tiempo y esfuerzo por otros.

Y me temo que ese éxito requiere de la persistencia, del no abandonar al primer contratiempo, de comprometerse, de complicarse a veces la vida, de no tirar la toalla ante la dificultad de las relaciones personales.

Y no puedo dejar de pensar en un artículo que leía en el periódico el día después de San Valentín de una pareja que lleva más de 60 años junta .

Mis abuelos paternos también.

Sacar adelante a tu familia, cuidar y querer a tu compañero/a y tener el afecto sincero de la gente que te rodea es, en mi humilde opinión, el ÉXITO con mayúsculas.

Debo estar haciendome viejo por pensar así…

evades blog

Prácticas del curso blogs 08

Chema coach

Optimismo y automotivacion

Home's Cool!

Don't Just wish about it! Go home!

The Daily Post

The Art and Craft of Blogging

The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

A %d blogueros les gusta esto: