Archive | diciembre, 2013

¿Existe la buena suerte?

27 Dic

Ocurre mucho en las fechas en las que estamos pero es reflejo de lo que pasa el resto del año.

Achacamos mucho de lo que nos sucede a la suerte…

Si ya sabeis…hay personas que, simplemente tienen buena suerte…mérito, trabajo, esfuerzo, no! que va!

Todo es cuestion de suerte…

Y hay personas que habitualmente la tienen mala…no les salen las cosas nunca…hay una conspiracion “judeomasónica” para que todo les salga mal…¿será cierto?

Nos pasa mucho en este entorno en el que nos movemos que cada vez que alguien consigue algo de mérito o tiene éxito en algo, decimos que tiene suerte. Sin embargo, qué extraño, cuando nosotros somos los que conseguimos éxito, ha sido cosa de nuestro esfuerzo, con lo que nos ha costado, con el trabajo que hemos hecho!  No se porqué pero me resisto a pensar que siempre es así…

Somos rápidos compartiendo los éxitos y eximiéndonos de responsabilidad en los fracasos. Rápidos en la crítica y muy lentos en el halago…

Responsabilizar de lo que pasa en nuestras vidas a agentes externos (suerte, azar, destino…) y no asumir el control de nuestros actos es una actitud que nos limita el desarrollo de forma tremenda.

Así que ya sabes, si no te tocó la lotería…tuviste mala suerte, no lo pienses mas, eso si…compra billetes el año próximo…quizás, Lady Luck como canta Deep Purple en el vídeo que uso para este post, esté de tu lado la próxima vez…

Felices Fiestas!

El valor del ejemplo

18 Dic

Llevaba tiempo queriendo escribir este post pero…no me atrevía.

Me parece que es importantísimo el mensaje que hay detrás de él y temo no saber transmitirlo con el calado suficiente…pero como se dice en coaching…voy a hacerlo…me lanzo…salgo de la zona de confort 😉

Es necesario, en mi humilde opinión, revisar estilos de liderar personas. Creo que tenemos un entorno social y profesional donde los liderazgos basados en palabras y en comunicar de forma unidireccional están obsoletos. La situación actual requiere acciones más que mensajes orales, por bien definidos, estructurados y creativos que estos sean.

Es hora de volver a un clásico: liderar con el ejemplo.

Aunque en el fondo he experimentado este estilo de liderazgo en personas cercanas desde que nací , nunca me habia atrevido a llamarlo así hasta que hace unos años descubrí que así se llamaba uno de los valores corporativos de una organización admirada por mi: IKEA

En estos últimos años he tenido la suerte de conocer IKEA de cerca desde un punto de vista profesional y, aunque confieso que no soy cliente objetivo (target) de la empresa sueca (sigue sin gustarme montar las cosas…), si soy admirador de varias de sus herramientas de gestión.

Cuando supe que liderar con el ejemplo estaba dentro de su política de valores, me enamoré un poco más de la marca. Y una muestra es el vídeo que ilustra el post de hoy, un precioso lipdub que realizaron para conmemorar su 15 aniversario en España.

Y echando la vista atrás recordé que muchas de las personas que me causaron respeto y admiración desde siempre utilizaban esta forma de conducirse.

Desde mi queridísima abuela materna a la que ya nombré en el post las primeras gestoras de personas: las abuelas , pasando por ese profesor que marcó mi infancia y al que desgraciadamente abrazaba este mediodía tras perder a su madre, siguiendo por amigos que de forma desinteresada siempre te echaban una mano y llegando al culmen del liderazgo con el ejemplo que es, para mi, mi mujer.

Yo nunca he sido, soy y me temo que no seré ejemplo de casi nada pero he tenido la gran fortuna de poder rodearme de personas que, con su ejemplo, me enseñaron casi todo lo importante que sé.

Como me escribió una vez mi buena amiga Ursula (parafraseando a Isaac Newton):

“Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”

Espero seguir mucho tiempo sentado en esos hombros de gigantes que simbolizan, para mi, el verdadero liderazgo: el valor del ejemplo

¿Como haces las cosas? Bien, mal o…como siempre

13 Dic

La primera persona que me hablo de coaching (hace mas de diez años) fue uno de los pioneros en nuestra Asturias: Jorge Rodríguez.

Siempre recuerdo una frase suya (al menos a él se la oí primero) que decía que esta disciplina tenía que ayudarnos a poner en duda la tercera forma que tenemos las personas de hacer las cosas.

Si, ya sabeís ¿verdad?…las cosas en la vida se pueden hacer de tres maneras: bien, mal o como siempre.

Aunque sólo sea para cuestionarnos alguna vez, entre tanta prisa, nuestros “como siempres” ya tiene una utilidad excelente esta fórmula de desarrollo personal y profesional.

Se ha puesto de moda, hoy se utiliza el término en muchos ámbitos y estamos ante un “maremágnum” enorme de desconcierto acerca de qué utilidad tiene y quién lo puede practicar.

Dentro del desconocimiento que reina acerca de él me encuentro con la sensación de que buena parte de las personas que se aproximan a este mundo la ven únicamente como una técnica paliativa para corregir comportamientos o personas que tienen un mal desempeño.

En mi modestísima opinión la fuerza del coaching reside muchísimo mas en su capacidad de desarrollar personas que en su eficacia corrigiendo comportamientos.

El coaching puede ayudarnos a ser conscientes de nuestras áreas de mejora, a ampliar nuestra visión de las cosas, a abordar nuevos retos que siempre hemos querido explorar, a superar nuestros miedos y en definitiva a responsabilizarnos de nuestro propio desarrollo personal y profesional de una vez por todas.

Y, como decía al inicio, hablando de cuestionar las rutinas os ilustro el post con una escena de una muy recomendable película “La leyenda de Bagger Vance” donde Will Smith ayuda a Matt Damon en esta difícil tarea.

¿Eres actor o espectador de tu vida?

5 Dic

Este pasado sábado tenía el placer de colaborar con un amigo y cliente de estos años en la presentación de su nuevo proyecto empresarial.

Me encantó participar porque el ambiente destilaba ilusión, aprecio y muchas emociones positivas de esas que es necesario que nos empapen siempre.

Su historia es muy llamativa en estos tiempos que corren.

Deja atrás, aunque no del todo porque seguramente seguirá colaborando desde fuera, una casa empresarial fuerte con la que tenía un compromiso enorme y que ha visto crecer en estos últimos años.

Es decir deja atrás la seguridad de un buen trabajo en una buena empresa y en la que su nivel de motivación era alto…ya sabeis…un inconsciente!!!

Y decide emprender, decide volcarse en un proyecto nuevo y que le ilusiona y hacia el que salta sin red, sin otro colchón que su capacidad de trabajo y su conocimiento (que son estupendos!) y que además le permitirá conciliar con su vida personal.

Decide salir de eso que en coaching llamamos “zona de confort” y explorar nuevos retos.

Os imagináis…en plena crisis…con la que está cayendo (siguiendo el sabio consejo de mi querido amigo Fernando me acabo de propinar una colleja a mi mismo por la frasecita)…

No sé si le saldrá bien o mal, si tendrá éxito empresarial o fracasará. Lo único que sé es que el éxito ya lo ha conseguido porque:

Ha decidido ser actor de su vida y no espectador.

Y eso ya es un éxito. En mi pequeña intervención en su “puesta de largo” del sábado pasado yo decía que las personas decidimos ser actores o espectadores de nuestro destino, de nuestra vida.

Enhorabuena Lluis por decidir ser actor!

Y para que quede constancia, adjunto el corto de tu primera película! 😉

Y tú…¿Eres actor o espectador de tu vida?

¿Escribes e interpretas el guión o te sientes un sujeto pasivo que ha pagado entrada para observar lo que le pasa?

Muchísimas gracias por seguir ahí!

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