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¿Por qué nos da miedo preguntar POR QUÉ?

5 Ago

¿Es época cambio o cambio de época? En el blog habrá un cambio en breve pero ya lo contaremos…

El motivo de acercarme hoy hasta aquí es el miedo.

No un miedo genérico sino uno muy específico, el miedo a conocer las razones, los motivos, los impulsos que nos llevan a actuar a nosotros y los demás.

Hace ya unos años que en las sesiones de formación animo a las personas a preguntarse y preguntar a otros el porqué de las cosas y sigo viendo desánimo y temor en la mayoría de las caras cuando reciben esa invitación.

Y ayer, compartiendo un interesantísimo curso de liderazgo en EVADES con mi amigo Yayo Arias, él volvió a recordarnos que mas allá del QUÉ, es importante cuestionar el POR QUÉ

POR QUÉ es lo que llamamos, a veces pretenciosamente, una pregunta poderosa. Y lo es.

Los niños, tan sabios ellos, la hacen constantemente. Cuestionan casi todo lo que pasa a su alrededor para conocer, para aprender…

Entiendo que lanzar esa simple interrogante nos saca de nuestra amada “zona de confort” y por ello las excusas que nos damos para no hacerla son múltiples:

“Es muy ofensiva”

“Te responderán que a ti no te importa”

Los mecanismos de defensa para no saber las razones, las causas son variados y están listos cual resortes para salir.

Abandonar la “zona de confort” y el “ya lo sé todo” para adentrarse en la zona de aprendizaje y conocimiento es duro, hace falta el atrevimiento y la inocencia de un niño.

Si, de verdad, deseas conocer la respuesta a…:

¿Por qué no me demuestra que me quiere?

¿Por qué no me dice nada?

¿Por qué no me compra?

¿Por qué no me entiende?

¿Por que no lo hice / dije?

Todo comienza por formular la sencilla, clara y amable pregunta…

Pero en caso de que quieras permanecer en la ignorancia (algunos dicen que es una bendición), hazme un favor y no lo hagas.

Aun así no dejes de escuchar la preciosa voz de Annie Lennox…

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¿Que es tener éxito?: Cosas o personas

7 Mar

Hace tiempo que me planteo esta cuestión que hoy da título al post…

¿Que es tener éxito? ¿Es tener cosas o es tener afectos (personas)?

La primera vez que esa pregunta me rondó la cabeza fue cuando vi completo el vídeo del profesor Randy Pausch de la Universidad Carnegie Mellon en el que comentaba que sus padres le enseñaron a diferenciar entre las personas y las cosas.

Estoy profundamente convencido que durante muchos años en nuestro modo de vida de estrés, de consecución rápida, de no esperar por nada ni por nadie, de quererlo todo y quererlo ya, el éxito ha consistido en tener cosas aun a costa de sacrificar afectos.

Las personas que han representado el éxito, que han sido iconos del mismo para los demás, se han jactado (a poder ser públicamente) de conseguir dinero, ascensos meteóricos en sus carreras y demás símbolos de poder cuanto más rápido mejor.

Si había que dejar a un lado familia, parejas (normalmente de usar y tirar…), amistades…no importaba con tal de conseguir el éxito.

Cuando miro alrededor y veo a personas que parece que lo han conseguido me vienen varios pensamientos a la mente.

El primero es aquel viejo y sabio dicho anglosajón de “easy come, easy go”. Es decir lo que consigues fácil y rápido se puede perder fácil y rápido y mi pregunta aquí es:

¿Cuanto valoramos las cosas que conseguimos fácilmente? ¿Cuanto valoramos aquello donde ha habido esfuerzo y tiempo invertido?

Otra idea que me viene a la cabeza es una estrofa de la letra de “Masters of war” del gran maestro Dylan que (en versión de otro genio, Eddie Vedder) ilustra estas letras. Permitidme reproducirla tal cual…

“…Let me ask you one question

Is your money that good

Will it buy you forgiveness

Do you think that it could

I think you will find

When your death takes its toll

All the money you made

Will never buy back your soul…”

Toda la compleja situación económica y social que hemos atravesado estos últimos años creo que puede ayudar a que nos planteemos el precio de esta visión del éxito.

Yo, después de darle muchas vueltas, cada día estoy más convencido que el verdadero éxito reside en acumular afectos, personas que merezcan la pena, personas capaces de sacrificar su tiempo y esfuerzo por otros.

Y me temo que ese éxito requiere de la persistencia, del no abandonar al primer contratiempo, de comprometerse, de complicarse a veces la vida, de no tirar la toalla ante la dificultad de las relaciones personales.

Y no puedo dejar de pensar en un artículo que leía en el periódico el día después de San Valentín de una pareja que lleva más de 60 años junta .

Mis abuelos paternos también.

Sacar adelante a tu familia, cuidar y querer a tu compañero/a y tener el afecto sincero de la gente que te rodea es, en mi humilde opinión, el ÉXITO con mayúsculas.

Debo estar haciendome viejo por pensar así…

¿Buenas intenciones o verdaderos objetivos?

3 Ene

Esta es la epoca de plantearse cambios…nuevo año, nuevas metas…

Aunque siempre me he planteado hasta que punto se quedan en buenas intenciones y como tenemos que hacer para que se conviertan en verdaderos objetivos…

Parece que, con renovada energía, en esos momentos en que formulamos esos propósitos frente a amigos y familia, lo queremos todo como dice Queen en el video que acompaño.

Pero, como suele pasar y ya comentaba en el post de Tus hechos hablan mas alto que tus palabras  , necesitamos más cosas que la mera verbalización para que las cosas pasen. Y desgraciadamente en más ocasiones de las que nos gustaría, estas buenas intenciones se quedan en burbujas de champán.

¿Que debemos hacer, entonces, para conseguir objetivos que nos vinculen?

Aunque no tengo la respuesta buena, si creo que hay algunas cosas que nos pueden ayudar. Ahí van algunas:

1.- Fijar un horizonte temporal realista para el cambio. Normalmente no nos gustan los cambios a priori, las personas somos animales de costumbres y nos cuesta horrores salir de nuestro “como siempre” y por ello necesitamos un plazo para que las nuevas formas de hacer se conviertan en hábitos. Esto unido a que las fechas límite o deadlines nos “ayudan” a ser estrictos en el cumplimiento.

2.- Marcarse hitos intermedios. No se modifica la conducta completa de forma habitual sino que vamos quemando pequeñas etapas o hitos para lograr los cambios grandes al final. Los grandes objetivos suelen ser el fruto de ir consiguiendo esas pequeñas metas poco a poco.

3.- Que los objetivos sean lo mas concretos y específicos posible.- Delimitar al máximo qué queremos cambiar.

En este sentido, recomiendo fervientemente la lectura de la entrada de mi admiradísima Belen Varela en su blog de Organizaciones optimistas sobre la diferencia entre deseo, propósito y compromiso. Como suele pasar con todo lo que hace Belén, muy inspiradora. Enhorabuena una vez más, maestra!

Tenemos que, en este 2014, mejorar ese ratio personal de conversión de buenas intenciones en verdaderos objetivos.

Yo voy a empezar con los míos usando una célebre frase de mi película favorita…

” A Dios pongo por testigo…”

Hasta pronto! Feliz año!

¿Existe la buena suerte?

27 Dic

Ocurre mucho en las fechas en las que estamos pero es reflejo de lo que pasa el resto del año.

Achacamos mucho de lo que nos sucede a la suerte…

Si ya sabeis…hay personas que, simplemente tienen buena suerte…mérito, trabajo, esfuerzo, no! que va!

Todo es cuestion de suerte…

Y hay personas que habitualmente la tienen mala…no les salen las cosas nunca…hay una conspiracion “judeomasónica” para que todo les salga mal…¿será cierto?

Nos pasa mucho en este entorno en el que nos movemos que cada vez que alguien consigue algo de mérito o tiene éxito en algo, decimos que tiene suerte. Sin embargo, qué extraño, cuando nosotros somos los que conseguimos éxito, ha sido cosa de nuestro esfuerzo, con lo que nos ha costado, con el trabajo que hemos hecho!  No se porqué pero me resisto a pensar que siempre es así…

Somos rápidos compartiendo los éxitos y eximiéndonos de responsabilidad en los fracasos. Rápidos en la crítica y muy lentos en el halago…

Responsabilizar de lo que pasa en nuestras vidas a agentes externos (suerte, azar, destino…) y no asumir el control de nuestros actos es una actitud que nos limita el desarrollo de forma tremenda.

Así que ya sabes, si no te tocó la lotería…tuviste mala suerte, no lo pienses mas, eso si…compra billetes el año próximo…quizás, Lady Luck como canta Deep Purple en el vídeo que uso para este post, esté de tu lado la próxima vez…

Felices Fiestas!

Autoconsciencia: ¿estas en la lista de infalibles?

21 Oct

Si, la tengo…

Mucha gente a la que se lo he comentado por activa y por pasiva en el transcurso de estos años de formador sigue poniendo cara de incredulidad cuando les digo que la tengo y la actualizo cada poco tiempo pero es así: la tengo.

Desde hace ya un tiempo y con religioso fervor llevo una lista de personas que me han confesado en el transcurso de su relación conmigo (personal o profesional) que tienen esa cualidad cada día mas extendida en el tiempo que vivimos: son infalibles…

Tengo mi lista de infalibles.

Ahh… ¿que no sabéis que es un infalible? Es aquella persona que por definición no se equivoca nunca, sus actos y sus palabras son siempre correctos, jamás deben mostrar signo alguno de arrepentimiento y nunca tienen responsabilidad cuando las cosas no salen bien o al menos según sus expectativas (a esto último creo que los psicólogos lo llaman locus de control externo).

Desafortunadamente solo soy el escriba de la lista y no me hallo en ella, entre ese selecto grupo de talentos y personas con visión que ya sabían lo que iba a suceder, que me vas a contar, llevo toda la vida en esto, no necesito aprender nada nuevo…(podría seguir pero paro aquí para no cansaros…)

Este colectivo es el que cuestiona, por supuesto, cualquier avance que las demás personas hacen en su desarrollo profesional y personal. No entienden que tu decidas dedicar tu tiempo a formarte, a conocer otras formas de hacer, a comprometerte en la búsqueda personal y profesional de aspectos a mejorar, a conocerte mejor y a conocer mejor a los demás…simplemente porque todo está inventado, tienen todas las respuestas, ya sabes.

Otra de sus habilidades es conocer a las personas en periodos de 15- 30 minutos como máximo. Sí, se toman un café contigo y ya saben como eres. A tu familia, compañeros de trabajo, pareja…les lleva años pero los infalibles solo precisan de ese tiempo (y les sobra) para definirte por completo como persona. Suelo decir que es una pena que se esté perdiendo tanto talento como el suyo en procesos de selección de personal, por poner un ejemplo.

Supongo que a estas alturas de la lectura ya sabes a lo que me refiero por eso tengo una pregunta importantísima que hacerte, ya sabes, los del coaching solo hacemos preguntas (otro día le dedicaré tiempo a romper este mito):

¿Estas en mi lista de infalibles?

Plantéatelo seriamente y tomate tu tiempo para contestar, por favor.

Ante tanta sabiduría sólo puedo recurrir, cuando me preguntan buscando todas las respuestas, a aquella vieja canción de aquel viejo madman del rock que era y es Ozzy Osbourne…

Gracias por seguir ahí!

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