¿Haces lo que amas o amas lo que haces?

11 Feb

Llevo bastante tiempo escuchando una de las frases icono de este tiempo de cambios en el que nos ha tocado vivir y hoy me decido a abordarla aquí:

“Debes hacer lo que ames”

En un periodo convulso en el que muchas personas tienen (tenemos) que reinventarse en su ámbito profesional, abogamos por sugerirle a todo el mundo que, ya que nos toca cambiar (con lo que nos fastidia hacerlo!), escoja un camino que le motive, que le llene, en el que pueda volcar sus sueños.

Vaya por delante que me gusta el reto y que considero que es bueno y atractivo este enfoque pero me parece necesario apostar por una alternativa igual de saludable:

¿Por que no amas lo que haces?

Uno de los libros de cabecera de estos últimos años que he recomendado con fervor en mis cursos y en mi sesiones de coaching es FISH. Escrito en el 2001 es un grandísimo ejemplo de que podemos elegir nuestra actitud ante las cosas. Cada vez que pienso en FISH, pienso inevitablemente en mi amigo Antonio que lo ha puesto en práctica con éxito en aquellos proyectos en los que participa.

Una de las más grandes moralejas que se extrae del libro es que quizás no todo el mundo haya tenido la suerte (que conste que no creo en ella!) de escoger QUÉ trabajo hace pero que siempre podemos escoger CÓMO hacemos el trabajo que hacemos.

Yo creo que más que cuestión de suerte es cuestión de decisión, de atrevimiento, de una vez más “salir de la zona de confort”.

Pero, sea el motivo que sea, estoy totalmente de acuerdo en que siempre puedes tomar las riendas y amar lo que haces, buscarle la parte positiva que seguro tiene.

Esta actitud es clave para no considerar tu trabajo un castigo divino. Las personas que escogen esto último tienen, en muchos casos, una larga condena de “cárcel” profesional por delante, una lástima.

Creo que es clave que cada día, en el momento de reflexión que solemos tener cuando toda la vorágine se calma, nos hagamos la pregunta:

¿Haces lo que amas o amas lo que haces?

Yo, personalmente, me niego a considerar mi trabajo una penitencia y trato de hallar en cada momento una fuente de motivación.

Eso si, me parece que no llego a encontrar maneras tan creativas y lúdicas como los pescaderos del Pike Place Market de Seattle que inspiraron FISH ;-).

Para muestra el botón en forma de vídeo que os dejo esta semana…

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El poder del elogio

28 Ene

“Si quieres miel, no des puntapiés a la colmena”

“Una gota de miel atrapa más moscas que un barril de hiel”

No, no me he pasado a la apicultura.

Ambas citas salen de mi admiradísimo Dale Carnegie en su obra maestra, que recomiendo fervientemente, “Como ganar amigos e influir sobre las personas”. Dentro de poco prometo dedicarle a este libro el post que se merece.

Si bien la primera frase tiene mucho que ver con la “crítica constructiva” que ya comenté en un post pasado, me gustaría poner el foco, en este caso, en la segunda de ellas que habla de la fuerza, del poder que tiene el elogio en las personas.

Hace unos pocos días en una formación volví a utilizar una técnica que me encanta y que es siempre arriesgada pero muy reveladora, las caricias emocionales. Reconozco que me sigue impresionando como personas capaces, responsables y maduras se emocionan cuando reciben un halago sincero, por sencillo que sea.

En muchas situaciones nos comportamos como evaluadores rápidos y certeros en la crítica y, sin embargo, lentos en el elogio hacia los demás. Y eso hace que no podamos apreciar, en mi humilde opinión, los efectos de valorar positivamente.

Cuando, hace unos cuantos años ya, me enseñaron teoría económica me decían que los bienes y servicios escasos en el mercado son muy bien valorados, que su precio sube. Y creo que justo eso es lo que sucede con las palabras amables, comienzan a escasear y, por eso, son muy apreciadas por quienes las reciben.

Creo que, cada vez más, cobra importancia en nuestras organizaciones el refrán anglosajón de “No news is good news”. Cuando tu responsable, tu cliente…no te dice nada es que todo va bien.

Parece que la comunicación sólo es necesaria para las malas noticias…

Pese a ello quiero reivindicar el halago como fórmula para facilitar el desarrollo y la mejora personal y profesional.

Eso sí me refiero al halago sincero y no a la adulación vacía y falsa. Esta última me parece fácil de detectar y con poco recorrido.

Enséñale, por favor, a los demás lo bueno que tienen sin miedo a expresar tus emociones, como hace James Blunt en esta preciosa canción.

Si no lo haces cuando lo sientes, quizás más adelante sea tarde…

¿No habrás perdido la ilusión, verdad?

10 Ene

Ha pasado el día de Reyes y con él la conmoción de esos “locos bajitos”, como los llama Serrat, de nuestro alrededor.

Es un auténtico placer observarlos en las vísperas, como van contando los días que faltan uno a uno. Desprenden y contagian una emoción tan necesaria en nuestras vidas como es la ilusión. 

Observar esos ojos abiertos como platos, esos gritos de inquietud, ese ir de un lado a otro sin parar, esas preguntas limpias cargadas de inquietud es algo absolutamente impagable.

Me hace recordar que yo sentía lo mismo a su edad y siempre cuento que uno de los momentos de gran decepción de mi vida fue cuando fui consciente de “lo de los Reyes”. Era el final de la inocencia, de la magia y el principio de la vida adulta, con todo lo que conlleva.

Por eso esta época del año, viendo el desbordante entusiasmo que los niños tienen, me hace preguntarme a mí mismo algo que quiero compartir con vosotros:

¿No habrás perdido la ilusión, verdad?

Porque…¿que vida me espera si la pierdo?

Afortunadamente enseguida echo un vistazo alrededor y me doy cuenta de la cantidad de personas y cosas (en ese orden) que permiten que la llama de la ilusión siga viva. La lista de cosas buenas que ya hice en más de una ocasión también me ayuda.

Además hay un “loco bajito” alrededor que hace que se ilumine mi sonrisa en cuanto le veo cada día y no hay nada comparable a eso.

Todo esto me hace pensar que quizás “lo de los Reyes Magos” debería obligarnos a los que ya no somos niños a recordar lo importante que es conservar la ilusión en nuestras vidas.

Hacedme un favor…si por un segundo contestasteis SI a la pregunta del título del post, recapacitad y recuperadla cuanto antes.

Si se pierde definitivamente puede costar mucho recuperar a ese unicornio azul que nombraba Silvio Rodríguez.

¿Buenas intenciones o verdaderos objetivos?

3 Ene

Esta es la epoca de plantearse cambios…nuevo año, nuevas metas…

Aunque siempre me he planteado hasta que punto se quedan en buenas intenciones y como tenemos que hacer para que se conviertan en verdaderos objetivos…

Parece que, con renovada energía, en esos momentos en que formulamos esos propósitos frente a amigos y familia, lo queremos todo como dice Queen en el video que acompaño.

Pero, como suele pasar y ya comentaba en el post de Tus hechos hablan mas alto que tus palabras  , necesitamos más cosas que la mera verbalización para que las cosas pasen. Y desgraciadamente en más ocasiones de las que nos gustaría, estas buenas intenciones se quedan en burbujas de champán.

¿Que debemos hacer, entonces, para conseguir objetivos que nos vinculen?

Aunque no tengo la respuesta buena, si creo que hay algunas cosas que nos pueden ayudar. Ahí van algunas:

1.- Fijar un horizonte temporal realista para el cambio. Normalmente no nos gustan los cambios a priori, las personas somos animales de costumbres y nos cuesta horrores salir de nuestro “como siempre” y por ello necesitamos un plazo para que las nuevas formas de hacer se conviertan en hábitos. Esto unido a que las fechas límite o deadlines nos “ayudan” a ser estrictos en el cumplimiento.

2.- Marcarse hitos intermedios. No se modifica la conducta completa de forma habitual sino que vamos quemando pequeñas etapas o hitos para lograr los cambios grandes al final. Los grandes objetivos suelen ser el fruto de ir consiguiendo esas pequeñas metas poco a poco.

3.- Que los objetivos sean lo mas concretos y específicos posible.- Delimitar al máximo qué queremos cambiar.

En este sentido, recomiendo fervientemente la lectura de la entrada de mi admiradísima Belen Varela en su blog de Organizaciones optimistas sobre la diferencia entre deseo, propósito y compromiso. Como suele pasar con todo lo que hace Belén, muy inspiradora. Enhorabuena una vez más, maestra!

Tenemos que, en este 2014, mejorar ese ratio personal de conversión de buenas intenciones en verdaderos objetivos.

Yo voy a empezar con los míos usando una célebre frase de mi película favorita…

” A Dios pongo por testigo…”

Hasta pronto! Feliz año!

¿Existe la buena suerte?

27 Dic

Ocurre mucho en las fechas en las que estamos pero es reflejo de lo que pasa el resto del año.

Achacamos mucho de lo que nos sucede a la suerte…

Si ya sabeis…hay personas que, simplemente tienen buena suerte…mérito, trabajo, esfuerzo, no! que va!

Todo es cuestion de suerte…

Y hay personas que habitualmente la tienen mala…no les salen las cosas nunca…hay una conspiracion “judeomasónica” para que todo les salga mal…¿será cierto?

Nos pasa mucho en este entorno en el que nos movemos que cada vez que alguien consigue algo de mérito o tiene éxito en algo, decimos que tiene suerte. Sin embargo, qué extraño, cuando nosotros somos los que conseguimos éxito, ha sido cosa de nuestro esfuerzo, con lo que nos ha costado, con el trabajo que hemos hecho!  No se porqué pero me resisto a pensar que siempre es así…

Somos rápidos compartiendo los éxitos y eximiéndonos de responsabilidad en los fracasos. Rápidos en la crítica y muy lentos en el halago…

Responsabilizar de lo que pasa en nuestras vidas a agentes externos (suerte, azar, destino…) y no asumir el control de nuestros actos es una actitud que nos limita el desarrollo de forma tremenda.

Así que ya sabes, si no te tocó la lotería…tuviste mala suerte, no lo pienses mas, eso si…compra billetes el año próximo…quizás, Lady Luck como canta Deep Purple en el vídeo que uso para este post, esté de tu lado la próxima vez…

Felices Fiestas!

El valor del ejemplo

18 Dic

Llevaba tiempo queriendo escribir este post pero…no me atrevía.

Me parece que es importantísimo el mensaje que hay detrás de él y temo no saber transmitirlo con el calado suficiente…pero como se dice en coaching…voy a hacerlo…me lanzo…salgo de la zona de confort 😉

Es necesario, en mi humilde opinión, revisar estilos de liderar personas. Creo que tenemos un entorno social y profesional donde los liderazgos basados en palabras y en comunicar de forma unidireccional están obsoletos. La situación actual requiere acciones más que mensajes orales, por bien definidos, estructurados y creativos que estos sean.

Es hora de volver a un clásico: liderar con el ejemplo.

Aunque en el fondo he experimentado este estilo de liderazgo en personas cercanas desde que nací , nunca me habia atrevido a llamarlo así hasta que hace unos años descubrí que así se llamaba uno de los valores corporativos de una organización admirada por mi: IKEA

En estos últimos años he tenido la suerte de conocer IKEA de cerca desde un punto de vista profesional y, aunque confieso que no soy cliente objetivo (target) de la empresa sueca (sigue sin gustarme montar las cosas…), si soy admirador de varias de sus herramientas de gestión.

Cuando supe que liderar con el ejemplo estaba dentro de su política de valores, me enamoré un poco más de la marca. Y una muestra es el vídeo que ilustra el post de hoy, un precioso lipdub que realizaron para conmemorar su 15 aniversario en España.

Y echando la vista atrás recordé que muchas de las personas que me causaron respeto y admiración desde siempre utilizaban esta forma de conducirse.

Desde mi queridísima abuela materna a la que ya nombré en el post las primeras gestoras de personas: las abuelas , pasando por ese profesor que marcó mi infancia y al que desgraciadamente abrazaba este mediodía tras perder a su madre, siguiendo por amigos que de forma desinteresada siempre te echaban una mano y llegando al culmen del liderazgo con el ejemplo que es, para mi, mi mujer.

Yo nunca he sido, soy y me temo que no seré ejemplo de casi nada pero he tenido la gran fortuna de poder rodearme de personas que, con su ejemplo, me enseñaron casi todo lo importante que sé.

Como me escribió una vez mi buena amiga Ursula (parafraseando a Isaac Newton):

“Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”

Espero seguir mucho tiempo sentado en esos hombros de gigantes que simbolizan, para mi, el verdadero liderazgo: el valor del ejemplo

¿Como haces las cosas? Bien, mal o…como siempre

13 Dic

La primera persona que me hablo de coaching (hace mas de diez años) fue uno de los pioneros en nuestra Asturias: Jorge Rodríguez.

Siempre recuerdo una frase suya (al menos a él se la oí primero) que decía que esta disciplina tenía que ayudarnos a poner en duda la tercera forma que tenemos las personas de hacer las cosas.

Si, ya sabeís ¿verdad?…las cosas en la vida se pueden hacer de tres maneras: bien, mal o como siempre.

Aunque sólo sea para cuestionarnos alguna vez, entre tanta prisa, nuestros “como siempres” ya tiene una utilidad excelente esta fórmula de desarrollo personal y profesional.

Se ha puesto de moda, hoy se utiliza el término en muchos ámbitos y estamos ante un “maremágnum” enorme de desconcierto acerca de qué utilidad tiene y quién lo puede practicar.

Dentro del desconocimiento que reina acerca de él me encuentro con la sensación de que buena parte de las personas que se aproximan a este mundo la ven únicamente como una técnica paliativa para corregir comportamientos o personas que tienen un mal desempeño.

En mi modestísima opinión la fuerza del coaching reside muchísimo mas en su capacidad de desarrollar personas que en su eficacia corrigiendo comportamientos.

El coaching puede ayudarnos a ser conscientes de nuestras áreas de mejora, a ampliar nuestra visión de las cosas, a abordar nuevos retos que siempre hemos querido explorar, a superar nuestros miedos y en definitiva a responsabilizarnos de nuestro propio desarrollo personal y profesional de una vez por todas.

Y, como decía al inicio, hablando de cuestionar las rutinas os ilustro el post con una escena de una muy recomendable película “La leyenda de Bagger Vance” donde Will Smith ayuda a Matt Damon en esta difícil tarea.

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